Sentirse vivo también es esto. Es atravesar momentos llenos de incertidumbre, de poder ver con extrema claridad lo que viene detrás, pero con una nebulosa casi tangible lo que está ahí adelante, casi cerquita, casi.
Esperar te brinda paciencia, lo que te obliga a dejar pasar cierto tiempo. Y cuando uno espera, generalmente hace cosas. Si estás en un consultorio médico, posiblemente leas una revista. Si esperás el colectivo, contarás cuántas veces el semáforo se puso en rojo, cuántos autos blancos pasaron por ahí, etc. etc. etc.
A veces, esperar simplemente te deja ese espacio para pensar, sentir y meterte un poco más adentro.
Quizás, como ocurre en el consultorio, o en la parada de colectivo, en un pequeño instante, sin saber exactamente cuándo, pero esperando todo el tiempo que eso suceda, simplemente llega el momento.