jueves, 14 de enero de 2010

Gracias 2009

Recién me doy cuenta. El 2009 no tuvo ningún post.

Eso lo podemos tomar de varias maneras.
La más simple y fácil sería la de "no tuve ganas de escribir", "no me inspiré", pero siento que la que mejor e cabe es la de "fue para adentro", "para mi". Es que el 2009 fue un año de volver, de pensar, de acomodarme, de sentirme o buscar sentirme otra vez en casa. Lo más parecido a estar sentado en un puf o fiaca y apenas caer no sentirse cómodo. Entonces casi por incercia, uno comienza a mover su cuerpo, a acomodar sin saber cómo los arroces, papeles y bolsas que rellenen uno de estos inventos tan simples, modernosos y cómodos inventados por el hombre. Porque si se poenne a pensar es sólo un pedazo de tela, cuero, o cualquier material que disponga de un cierre para ser rellenado luego.

Será que así venimos al mundo? Un empaque vacío con una capacidad para ser rellenados y embutidos, sí porque esa es una palabra que nos va, EMBUTIDOS!!! porque de eso se encargan las maestras, la publicidad, la TV.. de embutirnos!!! nos llena de contenidos que si no somos hábiles e ingeniosos, nos rebalsa hasta hacerlnos regurgitar.

Y automáticamente hago un paralelo y pienso en la jota. Sí, la letra J. El ser humano la relaciona automáticamente con Jorge, Juan, José, jodido, jarabe, pero quizás el hecho de haber vivido afuera me da la opción de elegir Juerga.

Sí, sin dudas que me quedo con esa palabra dentro del universo de jotas, porque son jotas que regalan sonrisas, momentos, brindis.

Entonces es cuando digo y si escribo 2010 con una jota, cómo sería? 20j0, se acepta? Al ojo humano digamos que lo engaña. Y yo como soy ciertamente supersticioso me convenzo de que este año lo más importante es mirar. Porque si no terminamos de abrirlos de una vez por todas, dentro de algunas décadas ya no vamos a quedar sin ojos.

Y pensar que todo esto arracó porque el 2009 no escribí.

24 horas puls

Y yo elijo vivirlas.

24 horas

Me di cuenta de que me gusta mirar por las ventanillas.
Y cuando digo ventanillas no me refiero sólo a los colectivos. Elijo mirar por las ventanillas siempre. Quizás sería más indicado decir que me encanta mirar por las ventanas. O más sintético aún, que me encanta mirar, y se me hace muy cómodo hacerlo a través de un vidrio.

De alguna manera esa cosa material, invisible pero al mismo tiempo tan agresiva que es capaz de marcanos de por vida en caso de hacerle daño, nos brinda cierta seguridad. Es como una invitación a ver. Cada vez que nos ponen un vidrio por delante, translúcido, incoloro, nos dan ganas de mirar qué hay del otro lado.

También existen esos momentos sofocantes en los que sólo nos consuela abrir las ventanas!!! Qué hermoso momento el de levantarse y abrir las ventanas. Parece un acto mecánico, pero es una elección. Yo cada mañana elijo levantarme y abrir las ventanas.

Uno no sabe con qué se va a encontrar. Habrá sol? Estará nublado? Y ese es el momento en qué uno decide cómo quiere que esté el día. Vaya decepción nos llevamos cuando esperamos un sol radiante y casi que está por llover o visceversa.

Ese es el momento en el que hay que adaptarse. En principio puteamos, nos sentimos incómodos, teníamos un eseo ferviente de que haya amanecido de otra manera, pero bueno hay que continuar el día. Entonces qué hago, es la primera pregunta.

Ahí mismo empieza el dilema. Yo quería tal o cuál cosa y ahora con un día así no se puede! Mierda!!!, y entonces comienza la etapa de adaptación, el ceder, el acomodarse, justo eso que me sale tan mal en esta vida! Señoras y señores no sé acomodarme!!! Claro que cualquiera puede golpear su almohada hasta sentirla cómoda para después dormir, o buscar la forma exacta para que se rellene el sofá para sentirse cómodo, pero es muy diferente cuando hay que aceptar que el cielo no está como uno lo quería, lo deseaba desde lo más íntimo.

Hay días que no salen como uno los planea. Hay días que no son exactamente igual a cómo uno hubiese deseado, pero lo importante es aprender a vivirlos, porque al fin y al cabo también son de 24 hs. Porque 24 hs. va a durar el día de mañana. Y el de pasado. Y el que le sigue también.

domingo, 10 de enero de 2010

Hola

Varias veces volví.
Lo que me hace pensar que en verdad nunca termino de irme.
Alguna vez dije que volví en Culiacán, luego con el motivo de un 4 de diciembre y ahora por el simple y fabuloso hecho de que alguien se cruzó por acá.
A partir de ahora cada texto cerrará tácitamente con un "Hasta luego". No voy a prometerme escribir todos los días, pero trataré de hacerlo más seguido. Me gusta. Me hace bien.
Siento que después de tanto tiempo, será casi como arrancar de nuevo.
En definitiva es algo a lo que estamos muy acostumbrados en la vida, o por lo menos deberíamos. Porque siempre voy a preferir empezar de nuevo, a pensar que ya es tarde.

Inspirado en la Ñ de una guadalajareña, que no lo es.

Su señoría,

Estaba en el Abajeño acapulqueño acompañada del dueño (un diseñador empeñado en engañar y dañar hasta lo más profundo de las entrañas).

Tenía pestañas tan pequeñas como un champiñón y llena de lagañas. Gruñón, sobre todo en otoño, esperaba la señal de la cigüeña para realizar su hazaña. Comía un buñuelo con jalapeños, en su añorada cabaña hogareña. Subía a la montaña desde donde divisaba a la señorita costeña en corpiños. Se sentía una araña en campaña a punto de apuñalarla.

Era tal el cariño que le tenía, que cuando tomó el cañón porteño de antaño, sus calzones se transformaron en pañales.

Segundos más tarde, bañado en sangre, la añoranza se entregó a sus pies.

viernes, 8 de enero de 2010

Sólo estaba ahí

La luna es mágica,
es femenina,
es intuitiva,
tiene ciclos,
nace y muere constantemente,
será que sí sabe vivir?
o será que vivir es cambiar día tras día?