martes, 29 de enero de 2008

Pegó el desapego

Nuevamente un cierre, una despedida para volver a empezar.
Por qué será que en la escuela nos enseñan tantas pero tantas cosas, pero nunca nadie nos habla o nos prepara para el desapego? Es increíble como cada uno reacciona diferente ante esta situación.

Unos desaparecen intentando evitar despedidas, creyendo tal vez que de esa manera la realidad no ocurre y mientras tanto lo único que pasa, siento yo, es la posiblidad perdida de un nuevo abrazo.

Otros se despiden y automáticamente las emociones son bloqueadas. No vale llorar. Es mejor hablar de otros temas, pero para qué guardar?

Hay también de los que se abren. De esos que parecen bien duros, pero que finalemente, en ese preciso instante sin querer queriendo, dejan caer una pequeña lagrimita de sólo uno de sus ojos.

Y no podemos olvidarnos obviamente de aquellos que expresan, lloran, y dejan fluir lo que está ocurriendo.

Definitivamente no hay receta para el desapego. Seas quien seas y sea quien sea yo, a todos nos pega, a todos nos cuesta. Pero acordémonos que si cuesta es porque lo vale.

Gracias Lima!!!!

Desde Baires...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Y hay quien dice que decir adios es otra manera de decir hola. Al recuerdo, a la nueva posibilidad,y en muchos sentidos al cambio. Que asusta bastante, porque al cambiar las cosas, al cambiar los contextos, también cambiamos nosotros; y para eso tampoco nos prepararon mucho.

Saludos desde México.